Artículo de Josep Maria Prat publicado en el Diari de Girona el 31 de octubre de 2021
Cuadrar un círculo siempre se ha dicho que es un imposible, pero a nivel metafórico, a veces se consigue. Y no precisamente por un milagro, sino por talento, paciencia, constancia y asunción del riesgo.
Gracias a estas cuatro patas, hace pocas semanas se ha conseguido cuadrar un círculo gerundense. Hablamos de la compra por parte de la multinacional de Amer, Hipra —gran especialista en salud animal y que ahora ha optado por sumar la salud humana— de la startup biotecnológica GoodGut, con sede en el Parque Científico y Tecnológico de la Universidad de Girona.
Hablábamos de talento. Sí, y tanto, sin duda. El talento de un equipo al que debemos añadir, como decíamos, constancia y paciencia, la misma que han tenido inversores como los que forman parte de la red BAGI (Business Angels Girona). Y es aquí donde hay que mencionar el riesgo, no tanto por la confianza en un proyecto espectacular, sino asumiendo que el dinero privado que se invirtió hace unos años podía quedarse en nada. No podemos olvidar que el mundo, las circunstancias y la suerte también son cartas sobre la mesa de juego, por mucho que «las bacterias no engañan», como nos advirtieron los emprendedores cuando nos presentaron sus indicadores y que, ante la espectacularidad de su investigación universitaria, entendieron que era casi obligatorio convertirlos en soluciones innovadoras para luchar contra las enfermedades digestivas y más económicas para el sistema sanitario.
A menudo es recurrente el debate sobre si el capitalismo es necesariamente salvaje o puede ser amable. Nos gusta pensar que, más allá de ser amable, lo que debe ser es generoso y la generosidad, cuando entran en juego redes de business angels como BAGI, se traduce en una asunción muy elevada de riesgo, sí, pero también en la inversión en proyectos que mejoren el mundo. Los sistemas económicos los hacen las personas y, en función de sus pulsiones, los hacen más amables o más salvajes y, en el caso de la inversión de BAGI en GoodGut, el dinero sirve, entre otras cosas, pero en primer lugar —insistimos—, para salvar y mejorar vidas, sociedades, países…
Es necesario reiterarlo. Invertir en startups es arriesgado, pero el ejemplo que nos ocupa debería animar a muchos otros inversores gerundenses a ampliar nuestra red, porque cuantos más seamos, menos riesgo asumiremos, ya que podremos diversificar mucho más y disponer del propio talento y conocimiento de los nuevos inversores a la hora de analizar y seleccionar con más cuidado aún las decenas y decenas de proyectos que nos llegan mensualmente.
Volvamos. El caso de la venta de GoodGut a la multinacional gerundense Hipra representa la cuadratura del círculo. Talento surgido de la Universidad de Girona, con apoyo de dinero privado en buena parte de BAGI, creando un proyecto disruptivo y de éxito adquirido por una multinacional del país que expandirá por todo el mundo GoodGut como referente internacional de la salud digestiva.
En tiempos de grandes dificultades, siempre han surgido grandes oportunidades en la historia, como en clave gerundense nos ha demostrado GoodGut.